Y que gran verdad!, eso lo sabemos los que por suerte o por desgracia hemos viajado más que otros. No recuerdo bien cuando empezó todo, cuando las inquietudes te llevan a descubrir nuevos lugares, conocer a gente de otros lados, gente que te aporta más o menos, pero que siempre te aporta.
Supongo que los isleños, por carácter, acostumbrados a vivir en un espacio limitado de tierra tenemos ese gusanillo de "a ver que hay detrás", y detrás hay muchas cosas. Pero también por ser isleño tenemos esa cosa de "detrás se está bien, pero como la roca no hay nada".
El primer recuerdo de ver mundo fue cuando con mi familia visitamos "Es torrent de Pareis", hará unos 29 años, cuando no había autovías y tenías que ir por "Sa carretera d´Inca", ya para llegar a Inca era un coñazo, unos 45 min. Para un mallorquín, 45 minutos en un coche es una eternidad, es media parte de un partido de fútbol y si estás casado son dos polvos con los previos y contando lo que tardas en vestirte y desvestirte, aunque claro, en este caso para ellas no es ninguna eternidad.
Después, de Inca hasta Sa calobra otros 45 min. pero estos últimos, por una carretera que la recta más larga debe ser la zona de aparcamiento una vez has llegado abajo. No había nadie que lo controlara en ese momento, pero posiblemente tenga varios records Guinnes, a saber, mayor tiempo de mareo después de bajar de un coche, cantidad de veces que puede parar un padre para que su hijo pequeño vomite (ese es merito de mi padre), cantidad de vómito que puede llegar a salir del cuerpo de un niño de 5 años.... Todo eso sin contar que solo había sido el camino de vuelta.
Esa primera experiencia viajera, podría haber sido traumática y hacer quitar las ganas a cualquiera de seguir mirando más allá del Syp de mi barrio, pero lejos de eso, aumentó, quizá para saber si podría llegar a batir todos esos records en algún momento de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario